¿Mundos virtuales en la cadena de bloques? Te damos la bienvenida al metaverso

| Aspectos clave: |
| — ¿Alguna vez has imaginado cómo sería vivir en tu videojuego favorito? ¿Construir una casa y explorar con tus amigos? El metaverso ha llegado para que puedas hacer justo eso. — El metaverso es un espacio habitable virtualmente creado por los jugadores. Ellos diseñan cada edificio, prenda de ropa y actividad. — En el metaverso, los creadores reciben recompensas por sus contribuciones, lo que genera una fuente de ingresos estable para los jugadores más dedicados. |
En la cadena de bloques existen mundos virtuales, es hora de adentrarnos en el metaverso.
El universo cinematográfico de Marvel (MCU) no se parece a nada que se haya visto en el sector del entretenimiento. Es una fusión de diferentes mundos establecidos en un mismo espacio expansivo, creado a lo largo de años de películas y series de televisión. Gracias a este esfuerzo, el contenido del MCU puede desarrollarse en cualquier era o período y centrarse en un personaje o en un reparto completo, y el público lo aceptará a causa de la conexión establecida.
Ahora imagina aplicar ese concepto a tu trabajo y tu vida social. Podrías celebrar una reunión en una oficina virtual y un minuto después unirte a tus amigos en una aventura espacial, todo en el mismo universo. Parece fantástico, ¿verdad? ¿Un universo virtual de espacios conectados? Esta idea, bautizada por los aficionados como “metaverso”, se viene barajando desde principios de los 90.
¿Qué es el METAVERSO?
Popularizado por la novela Snow Crash de Neal Stephenson, el concepto de metaverso se ha ido desarrollando con el tiempo en libros y plataformas virtuales. Vimos Habitat, la primera comunidad online permanente que permitió la representación de usuarios con avatares. Aunque no era exactamente un videojuego, Habitat permitía a los usuarios desplazarse por diferentes regiones e interactuar entre sí mediante texto. Sería algo así como una de las primeras películas de Marvel, cuando aún no existía el universo cinematográfico. El mundo funcionaba por sí mismo, pero había un enorme potencial para crear algo más grande.
Después surgieron otros mundos virtuales, específicamente aquellos en los que los usuarios podían comprar artículos con monedas virtuales. No obstante, la idea no cuajó de manera generalizada hasta Second Life, de Linden Labs.
El ascenso y la caída de Second Life
En Second Life, los jugadores creaban un avatar y básicamente existían en otro mundo. Con el dinero del juego, lindens, se podían comprar propiedades, construir casas, crear espacios sociales, comprar arte, tatuajes y accesorios, o interactuar entre sí. Se crearon salas de juegos, salas de conciertos, mansiones y sitios para quedar con los amigos. Los usuarios podían volver a convertir los lindens que ganaban en dinero real, a cambio de una tarifa de transacción, por supuesto.

Imagen cortesía de secondlife.com
Estas creaciones podrían compararse con las películas posteriores de Marvel, que ya empiezan a delinear las conexiones con un mundo más grande y compartido. La cuestión es que estas películas pueden desarrollarse en cualquier época y centrarse en cualquier personaje.
Todas están conectadas por ese universo Marvel subyacente. En cuanto a Second Life, los jugadores pueden crear lo que quieran, desde objetos hasta propiedades o accesorios. Cada uno tiene un propósito superior dentro del juego: crear un valor único en la conexión subyacente que es el mundo del juego. Cada película Marvel aporta algo único al universo cinematográfico, por lo que sirve a un propósito superior, pero al mismo tiempo puede existir por sí sola.
Era un universo en el que las empresas celebraban reuniones remotas, los famosos podían dar charlas interactivas y cualquiera podía visitar islas oficialmente creadas por la NASA con cráteres y naves espaciales. En teoría, cualquier cosa era posible.
Desafortunadamente, la plataforma no era lo que parecía, lo que puso de relieve los peligros potenciales de un metaverso carente de supervisión. Finalmente, Linden Labs tuvo que cerrar por cuestiones de fraude. Por no hablar de la falta de políticas del juego contra el blanqueo de dinero. Aquello no acabó bien.
Tecnología en el metaverso
Dejando a un lado los fallos, en su momento Second Life fue una revolución. Desde entonces, la tecnología ha avanzado para que el metaverso sea más inmersivo que nunca. Ahora, en el universo de la realidad virtual existen mundos similares. Los jugadores siguen creando nuevas mansiones y salas de juego, pero a través de unas gafas en lugar de una pantalla de PC.
¿Recuerdas cuando Travis Scott dio un concierto masivo en Fortnite? Millones de jugadores asistieron a este evento gratuito para seguir a este gran artista mientras recorría la isla del juego. Los usuarios y sus amigos pudieron volar por la isla y presenciar un espectáculo de luces que dejó pequeño a cualquier concierto en vivo.
Por supuesto, el evento expuso a Scott a millones de ojos adicionales. No cabe duda de que se hizo con algún que otro fan de más, lo que por supuesto se traduce en mayores ventas de merchandising, entre otros beneficios. A una escala más pequeña, por ejemplo, un vecindario virtual, un artista local podría anunciar un evento gratuito en el parque cercano.
Sin embargo, el concepto general todavía está limitado por ciertos factores clave, como los intermediarios y la titularidad. A pesar de que los proyectos como Second Life afirman estar al servicio de los jugadores, todos los cambios de dinero tenían que pasar por Linden Labs. La empresa se llevaba una parte de cada transacción y tenía la última palabra en todos los casos de moderación. Así es, incluso gravaban tu dinero digital.
En cuanto a la titularidad, el problema reside en la propiedad intelectual. Si un usuario crea o compra una skin de Fortnite, tiene todo el derecho a venderla, pero no puede. Además, ¿qué pasa si Epic Games decide cerrar el juego? De nuevo, ellos tienen la última palabra en todo. Debido a ese control, tus activos no son realmente “tuyos”.
NFTs dentro del metaverso
Afortunadamente, hay una solución a esa falta de autoridad en la tecnología de cadena de bloques.
Una cadena de bloques es un libro contable digital descentralizado que mantiene un seguimiento de la titularidad y las transacciones en toda su red. Los usuarios interactúan con una cadena de bloques a través de su correspondiente criptodivisa: activos digitales que representan valor en el sistema. Ninguna de las partes tiene el control de la cadena de bloques, lo que da poder a los usuarios.
¿Cómo beneficia esto al metaverso? Veamos algunos ejemplos.
Decentraland es un mundo virtual dirigido por los jugadores y creadores. La comunidad decide los cambios por medio de votaciones, en las que tienen mayor peso quienes más invierten. Pero lo más emocionante es la implementación de Decentraland de los tokens no fungibles (NFTs), una versión tokenizada y única de la titularidad.

Imagen cortesía de Twitter
Básicamente, si un usuario crea un zapato popular para los avatares de Decentraland, se proporciona al artista un token único que representa el zapato. No existe otro token igual, y el titular puede demostrar que es propietario del activo mostrando el token y monetizarlo a su voluntad.
¿Qué hay de las propiedades en la cadena de bloques? The Sandbox vende la titularidad de las propiedades virtuales por medio de NFTs, un proyecto promovido por los fundadores de Gemini, los gemelos Winklevoss. Los inversores pueden comprar propiedades en el metaverso y vivir así una experiencia única en el espacio, pero sigue adelante, ¡Snoop Dog ya está aquí!

Imagen cortesía de L’Entrepreneur
La mayoría de estos mundos existen en la cadena de bloques de Ethereum, lo que significa que son potencialmente interoperables. Imagina comprar un elegante traje para tu avatar en Decentraland, solo para presumir de él en tu propiedad personalizada en The Sandbox. Tú decides qué quieres hacer, lo cual es muy emocionante.
Estos tokens también permiten ganar dinero. La artista digital Krista Kim vendió una casa en 3D por 500.000 USD. El comprador recibirá los archivos 3D del modelo y, a continuación, podrá cargarlos en el metaverso de su elección por medio del token.
Teniendo en cuenta que en 2020 todos estábamos confinados en casa, este diseño es más importante que nunca. Para muchos, el metaverso es una vía de escape a través de la realidad virtual. Gracias a la realidad virtual, un espacio de trabajo como el de Kim podría mantener cuerda a una persona cuya rutina diaria se desarrolla entre las cuatro paredes de su casa.
En conclusión
Por desgracia, esta plena materialización del potencial del metaverso aún no se ha generalizado. Tal vez los NFTs ayuden a impulsar el movimiento.
Nos encanta expresarnos en el mundo real: basta con ver las redes sociales. Pero con el metaverso, podemos exponer nuestras casas, nuestros intereses e incluso nuestras ideas ante cualquier persona del mundo, y de paso sacar provecho.
Llegará un momento en el que no se distinga entre la vida virtual y la real. Las líneas entre ambas serán tan delgadas que simplemente será la vida. Es una posibilidad inconcebible que solo se materializa en las películas y en la ciencia ficción, ¡pero estamos muy cerca!
Si sientes tanta fascinación como nosotros por el metaverso incipiente, echa un vistazo a nuestro episodio de School of Block para verlo con más detenimiento.